jueves, 17 de abril de 2008

Yo, superheroe.

Pues iba yo tan tranquilo, con los bártulos en la mano, hacia el Indemovil II (mi "nuevo" vinículo, ya os hablare del difunto Indemovil I) para colocarle la matricula que algún desaprensivo la arranco, cualquier supremo ser quiera que a bocaos, así se deje una pasta en ortodoncistas. Me
dirigía cuesta arriba, por la acera, pasando junto a los demás vehículos que se
encontraban aparcados en batería junto al mío; en uno de los cuales estaba un señor
mayorcete (yo diría que rondaba los 3400 años) trapicheando en el capó de un reluciente,
impoluto y límpido coche, el cual hacia chiribitas por toda su ergonómica estructura mientras se cerraba un hermoso arco iris a la vez que unos ángeles cantaban alabanzas en sus cuatro esquinas. El agüelete me mira y se va a pasito a pasito. Yo pensé "Anda, no vea el señorito (es un decir, ya que el octogenario hace tiempo que dejo de ser señor) con su coche nuevo, está que no caga, quitándole la motita de polvo que ensucia su esplendoroso coche"... Y una mierda con pipas de tomate; al llegar al coche me fijo en el capó y tenia marcado a llave un gigantesco NO de 19" FullHD y con TDT incorporado, eso si con el delicioso detalle de bordearlo con un circulo por si tenia agorafobia; todo esto con el reciente polvillo que se deja tras hacer un hermoso Picasso como ese . A esto que, después de fliparlo, reacciono, se me unen engranajes y le llamo la atención:
- ¡Shhh!, ¡Oiga usted! ¿Porque coño ha rallado el coche?
Se vuelve casi como la niña del exorcista, me mira y el viejales tiene toda la cara del padre de Popeye, pero con gafas:
- ¿Yo? ¿Y no he hecho nada?
Su tez brillante y color rojo bermellón reflejan vergüenza y un "Ostia, ma´pillao".
- ¡Como que no, si lo acabo de ver! ¡Ahora mismo llamo a la pulicía!
Dando la casualidad y la excepción que cumple la norma de que la pulicía nunca esta cuando se la necesita; me acerque a paso ligero (no vaya ser que se me escape el viejo, se me monte en un It, un taca-taca o algo parecido) a una pareja de monocipales, pulicía el, pulicía ella; que estaban multando a un chaval en una moto esquelética, sin papeles, sin casco, en bolas, haciendo el caballito mientras iba de pie en un sillín imaginario... un sinfín de bestialidades que se le ocurren a los mozalbetes de hoy en día. Me dirijo al espécimen macho, (al pulicía el); ya que ella andaba absorta en un papeleo de multas:
- Oigamen señor guardia, acabo de ver a un señor rayar el capo de un coche que hay ahí aparcado y me gustaría denunciarlo.
No se que mas detalles esperaría el señor guardia, pero al parecer estaba espeso el muchacho y la tercera vez que se lo repetí, el muchacho salio echando leches cuesta arriba... el vetusto gamberro andaba ya por Portugalete, metro mas metro menos. Matusalén estaba parado en un portal, aparentemente vivía cerca de la escena del crimen, el pulicía, ágil cual gacela, corría y pegaba voces de ¡Alto ahí! ¡Me se detenga ahora mismo!... Claro, al pobre se le acabaron las pilas del sonotone justo ahora y no lo pudo oír mientras abría el portal, se introducía de cuerpo entero en el y le cerraba la puerta en las mismas narices del joven y fornido gendarme que intentaba aguantar la puerta para evitar su cierre. Un intento vano ya que nada pudo hacer por contrarrestar la enorme fuerza del decrepito carcamal unida con el peso de una puerta de aluminio al cerrarse... Esto es la fuerza de la justicia, el brazo de la ley. Mientras esto ocurría, millares de cabecitas se asomaban por los ventanales y terrazales; alguna que otra cabecita, unida a su respectivo cuerpo, salían a otear que ocurría.
Con una aura de orgullo y una cara de "he hecho todo lo que he podido" se me acerca el gendarme a comentarme el procedimiento a seguir, me pide datos, la muchacha pulicía escribe (se ve que el chaval no sabe escribir, entró en el cuerpo por aptitudes físicas solamente, ya se nota): nombre, fecha de nacimiento, edad (coño haz cálculos) y domicilio; que ya me llamaran del juzgado para declarar, que no me preocupe… pos claro que me preocupo, joder ,si que me preocupo; no se como me llamaran; si por telegrama, por burofax, por paloma mensajera, mediante el sistema Morse, mediante señales de humo… digo yo que tendré que aprender a comunicarme por infinitos métodos. Le aconsejo que se apunten mi nº de móvil para más comodidad, la alguacila, ruborizada apunta el numerito.
Acto seguido van a comprobar daños y a tomar las matriculas del vehículo, digo las porque apuntaron la de alante y la de atrás; creo que ese coche y el mío son los únicos en el mundo entero a los que les coincide sus respectivas matriculas... no se, cosas mías. De repente una muchedumbre me acosa y me pregunta que ha pasado, les cuento y se quedan estupefactos; y me dicen que no es el primer coche que rayan de esa manera, que llevan cerca de dos años rayando coches de esa manera (joder el tío es un criminal en serie con su modus operandi): coches nuevos, coches viejos, coches capota, cochecitos de playmovil, etc.. El tío no hace distinciones, le pone el NO a todo vehículo que encuentra. Esto es vandalismo senil, riete de los carcamales que despotrican de las gamberradas de los niñatos de hoy en día.
"Ese tío esta loco" "Yo se quien es" "Vive solo, es un amargao" "No es de hache" "Se la pela con una aceituna" “Se excita poniéndose medias usadas en la cabeza”... y no se que barbaridades mas se oye entre el gentío.
Vuelve el policía, por lo visto en centralita han dado con los datos del dueño del coche, le dejaran una notita en el parabrisas en vez de contactar con el con los datos que le ha proporcionado la centralita (no si el caso es no utilizar el teléfono); y me comenta que se han percatado de varios vehículos aparcados que presentan los mismos síntomas que el de la victima, le pregunto:
- Entonces, ¿Esos coches también los ha rallado el, no?
- Si, seguro, todos tienen un NO con un circulo.
- Abr que apuntar las matriculas de los demás para informar a sus dueños de que se ha encontrado con el autor de las obras de arte, dije yo.
- No, solo doy parte del que tú has visto.
Oleeeeeeee, entonces si observo y soy testigo del asesinato de una persona a la que un beduino le ha asestado dos puñaladas en un ojo, se ha meado en la cuenca y se ha limado las uñas de los pies con sus intestinos; y da la casualidad que al lado del cuerpo de la victima hay treinta cuerpos mas que presentan las mismas características, solo se da parte de esta ultima, ¡Que les follen un pez globo por donde nunca da el sol a las demás!
Que nada que muchas gracias, que no me asuste si me llaman para declarar, hombre mas me asustaría si viera a una paloma mensajera dándose de hostias contra el cristal de mi ventana, ahora que tienen mi numero de móvil me quedo mas tranquilo. Se marcha la parejita vestida de azul mientras me vitorean, me llevan a hombros, me piden un hijo, me ovacionan y no me dejan colocarle la puta matricula a mi coche.

Esta es la historia de cómo me convertí en un superhéroe, una amenaza para el mal, un protector de la justicia y de pintura de coche; y, como en ese mismo día, encontré a mi Némesis.
Esto puede convertirse en el prologo o en el capitulo piloto de CHIVATOMAN Y EL DR. NO.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

OLE TU WEBO TORERO MI ARMA, kiero una serie regular de comis tuyos y k te llamen pa la liga de la justicia!!!

Anónimo dijo...

A ver cuando nos cuentas la aterradora historia de un Pension llamada Guarralupe.
A ver si te dura... XD