martes, 28 de mayo de 2013

Dia 29: Hiroshima y Mijayima

Another madrugón del 15 con destino a Hiroshima, como Chernobyl pero a lo asiático... La verdad que por aqui uno 
puede pasear con la suficiente tranquilidad de no mutar, a lo mucho se 
vuelve uno amarillento.

Para llegar a nuestro destino, realizamos 10.532 transbordos en tren y 
tranvias. En uno de estos transbordos, nos trasladamos en uno de los 
2 trenes mas rápidos de Japón, el Hikari: Un tren muy largo con cara 
de Pato Aparato que corre que te cagas y mas largo que un día sin pan.
Respecto a los tranvías, fue muy curioso de como un país tan 
avanzado sigue utilizando este medio de transporte tan rudimentario; y 
ya no solo con tranvías del periodo Edo, sino que había hasta tranvías 
modernos recién sacados de donde nacen los tranvías... aunque 
tambien pude comprobar que estos especímenes asiáticos no solo 
aprovechan los tranvías antiguos; los coches que utilizaba el tatarabuelo 
de Hirohito los reciclan como taxis.

¡¡¡MENTECATECES!!!

Reliquia andante

Siendo de Japón, al menos serán Transformers


Conseguimos llegar a nuestro destino, El Parque de la Paz de Hiroshima; parque, pues si (mas parque que el Mª Cristina); paz, también; le tienen muchísimo respeto ya que la famosa bomba de Hiroshima cayo por estos lares, concretamente explotó encima de un edificio que no han restaurado ni nada despues de quedar destrozado, sino que lo han convertido en monumento como a muchas otras estructuras y otras no tan estructuras.

Se le encoge el alma a uno al pegarse un garbeo por allí (si, también tengo alma) de todo lo que vamos encontrando: La Campana de la Paz, que los visitantes pueden tocar en honor a la paz mundial (y meterse dentro para quedarse uno sordo). Una tumba simbólica por todos los que murieron. La llama de la Paz, que permanecerá encendida hasta que no hayan armas nucleares en el mundo. El Museo de la Paz, donde te muestran historias personales de perdidas y muertes a través de objetos que pertenecieron a esas personas (para pasar un mal rato, algunos no entramos). Un monumento a una niña que enfermo a causa de la radiación que creía que haciendo 1000 grullas de papel, sanaría (llego a las 980 grullas). Los niños pequeños, de la edad de Sin chan, suelen venir de excursión a traer ofrendas en forma de murales y grullas de colores. Una pagoda moderna con bastantes ofrendas grullales también .. Lo que mas me impacto fue una figura que recibió toda la radiación de la bomba (o mas aun) en la que se puede apreciar la sombra que genero la figura sobre si misma y que aun perdura en ella.


Ufff.. Aqui hay que sanear

Campana del recreo 

Detalle de un atomo grabado en la campana

Tumba simbolica para que no coja sol

Detalle de la LLama de la paz y el museo de la idem

Conjunto de 3 monumentos estrategicamente alineados

 
Monumento a la grullera

Art Attck grullil

Pagoda grullesca

Grupo de Grulletes de excursión

Bebe de la época sombreándose a si mismo


Después de tanta, pena, lastima, incertidumbre, ansiedad, depresión, acojone y fascinación; fuimos tirando pasito a pasito hacia el castillo de Hiroshima, el cual se encuentra en el centro de un lago (no se si artificial o no) y tiene unos terruños amplísimos, llenos de jardines con cerezos y vetustos arboles con prótesis ortopédicas (el pobre lo paso mal con la bomba). Como ostentaban de tanto terreno, se montaron su templete de turno aunque mas modernete (por si habia pocos ya).

Ya lo que es subiendo y pasando cerezos, arboles vetustos y templos, llegamos a lo que seria el castillo hecho museo que, despues de pagar para entrar, descubrimos que estaba repleto de objetos de la epoca y maquetas explicativas representando la grandeza de Hiroshima antes de la puñetera bomba.


 
Entrada al castillo con foso. No hay cocodrilos, solo Magicarps

 
Arbol psicopata amordazado ortopedico

 
Templo para albinos

 
Hanami clandestino a los pies del castillo

Castillo de Hiroshima, no es que sea excesivamente grande...

Pupitre de estudio de samurais en bachiller

 
Lista de la compra de la época

 
Taxi de la época

 
Arma de samurai homosexual

Digievolucion de mineralmon a katanamon

Sonotone de la época


Visto todo lo que había que ver y reunidos todos los integrantes del hispánico grupo, decidimos que ya era hora de emprender el camino hacia nuestro próximo destino: Miyajima, lugar del famosisimo Torii Flotante (¿quien no ha oído hablar de el?) y su santuario costero Itsukushima. Esta isla al igual que el Parque de la Paz son patrimonio de la humanidad declarado por la UNESCO. Les doy toda la razon del mundo.

Llegamos en tren a un pueblecito marítimo (mientras mi querida señora esposa dormitaba) donde nos esperaba, o mejor dicho, donde teníamos que esperar un ferry para que nos trasladara a Miyajima, que por si no lo he comentado antes, es una isla donde pasaremos la noche. Hemos cogido lo mínimo indispensable y hemos dejado los bártulos en el Ryokan de Kyoto, donde seguiremos alojándonos hasta partir hacia Tokyo. De tanto esperar, ya iba entrando una miaja de hambruna porque, como era de esperar, desayunamos a la bulla lo que nos íbamos encontrando en los Combini que hallábamos; así que nos aventuramos, sin alejarnos demasiado, a ver que oteábamos para engullir. No muy lejos de allí encontramos un tenderete que vendían unos paquetitos de una sustancia frita, rebozada o disecada y troceada que parecía como comida de tortugas, pero mas grande, a lo que resulto ser un tentempié de pulpo seco que nos vino de perlas para apaciguar la gusa. Ya con el estomago engañado, nos embarcamos en el ferry que atracó en el muelle. El viaje en el ferry fue placentero y muy tranquilito, el agua estaba calma chicha y hacia un día esplendido para navegar. Tampoco había piratas a la vista ARRRR!!!  Lo que si había eran muchísimos criaderos de peces, normal dada la dieta nipona. Ya se divisaba nuestro destino, que no creo que estuviera mas lejos que el Peñon de Gibraltar.


El ferry hacia Ciudad Esmeralda

Dejando atrás el San Garcia Nipon

En mis tiempos, to esto era campo


Se ve a la legua que es una isla tranquila y acogedora, íbamos a explorar un poco, pero era mejor ir a los hoteles a registrarnos, a pagar y a soltar bultos innecesarios (no voy a soltar ninguna coña sobre mi querida señora esposa) y echarle un ojo a las habitaciones, las cuales eran mucho mas amplias que las del Ryokan, a doble altura y con mejores vistas desde una terracita. Nuestro hotel tenia incluida la cena, asi que debiamos de volver antes de la hora de cenar (usease a las 18:00). En esta breve pero intensa visita al hotel, vi a la que el destino me tenia reservada para mi, fue un flechazo a primera vista, pero en aquel momento solo intercambiamos miraditas nada mas, yo estaba con mi querida señora esposa y no era el momento; pero tenia la corazonada que no seria el único.

Una vez que estuvimos todos listos, nos dirigimos en direccion al santuario Itsukushima. Paseamos por callejuelas muy acojedoras y estrechisimas calles tipicas del barrio de Doraemon (os juro que vi pasar  a Nobita llorando); calles sin apenas vehiculos en circulacion (que gozada) solo varias bicicletas, un viejo en motillo, alguna que otra furgona que seguro que volcaba si le estornudasen... incluso en un monociclo se aventurava a viajar un aguerrido mozalbete nipon. Me encantaria vivir ahi.


 
No se quien es ni por que me persigue

 
Flora y fauna

 
Amigos de Nobita en capítulos de relleno

 
Hora punta en Miyajima

 
Se respira tranquilidad

Sabia que se caería, así que espere pa hacer la foto

Tu déjalas así aquí, que veras lo que duran.


Entramos al recinto del santuario a través un parquecito donde pululaban varios ciervos e infinidad de esculturas de piedra. La cosa es que no llegue a ver en todo el viaje ni perros ni gatos callejeros, pero ciervos a punta pala. Teníamos a mano derecha el Torii Flotante y el santuario a la izquierda. Decidimos ir a visitar el torii mientras la marea estuviera baja aun. De cerca es impresionantemente grande; a su alrededor alborotaban varias decenas de nipones arrojando monedas para embarcarlas en dicho torii. Como dice el refrán "donde fueres...", asi que nos pusimos a lanzar monedas de 1 yen sin éxito alguno ya que la moneda pesa excesivamente poco y casi se la lleva el viento. No íbamos a repetir la hazaña con monedas de 500, así que nos guardamos nuestro preciado yen mientras los nipones continuaban lanzando nuevas monedas que sacaban de sus bolsillos sin recoger del suelo las que no se embarcaban. Incomprensible.

El santuario es inmenso, asombroso y de madera; incluso tenia una pagoda y un puente en forma de media luna. Me imagino como seria aquello en la época de Batousai lleno de nobles, samurais, sacerdotes y peregrinos nipones.

No se para que servirian las diferentes partes del santuario ni a que deidad veneraban, pero no le faltaba su lugar para almacenar las ofrendas de sake. El santuario se encuentra enmedio de la playa, asi que cuando sube la marea se queda talmente como si estuviera a flote, siendo imposible desplazarse alrededor de el, por eso tiene tantos pasillos y puentecitos. El atardecer era hipnotico, fue una pena no poder quedarnos hasta que la marea subio del todo para ver el santuario "anegado"; pero al menos si pudimos ver el Torii Flotante haciendo halago de su nombre. Seguidamente fuimos camino a los hoteles no sin antes pararnos a comprar recuerdos. De camino al hotel, un ciervo salvaje aparecio haciendo múltiples reverencias insinuando que le diéramos algo de comer. Al no llevar nada comestible, el ciervo me saco una navaja, me amenazó, atento contra mi vida y empezó a comerse la bolsa de papel donde yo portaba mis bienes recién adquiridos. Gracias a Buda que pude salvar todos los souvenirs (o souvais).


Parquecitos con sus estatuas y su gente parqueña

El Torii Flotante con una plaga de asiaticos

 
Ciervo del lugar poniendo hoja de reclamaciones

Es flotante, de verdad, aunque lo lo veais

 
Intentando embarcar yenes ajenos

 
¡¡¡¡LAS ZAMBURGUESAS!!!!

 
El maestro de las llaves

 
Se vende adosao a pie de playa, precio a convenir

 
Interiorismo nipon

Quedaros un ratito mas, veréis que fresquito

Tatami de torneos donde murieron innumerables samurais

Ristras de sake y nipones con los ojos muy abiertos

Puente idóneo para hacer la croqueta

Pagoda jugando al escondite

Decenas de nipones desaparecieron justo antes de la foto

¿Por qué los carteles de aquí son tan aburridos y no son así?


Una vez ya en el hotel, descansamos un ratejo antes de ir a cenar; y fue cuando volví a encontrarme con aquella que el destino me tenia preparada, mi nuevo gran amor...

Cuando nos volvimos a encontrar, era como si ya lo hubiera sabido desde siempre, como si ya supiera que nos encontraríamos en Japón, con lo inmenso que es el mundo... No solo tenia interés en conocerla, sino una sana curiosidad también al haber oído hablar de ella. Era exactamente como me imaginé; diferente a las demás, con unos rasgos jamás vistos en toda mi vida. La primera vez no pude acercarme y entablar un primer contacto, aquellas circunstancias no eran las adecuadas. Quise aprovechar esta nueva oportunidad, ya que me encontraba solo. Ella parecía impasible ante mi presencia, actuaba como si yo no estuviera, pero al acercarme mas, me di cuenta que no era así, fingía ignorarme, se estaba haciendo la dura; aunque ella tampoco impedía que la acariciara y fuera descubriendo sus atributos. Sabíamos que el idioma iba a ser un impedimento, pero no queríamos que eso nos frenara... No quise perder mas tiempo, la tome con la mano y con rapidez pero con dulzura la levanté. El tiempo se paró, no oía nada mas que mi propio corazón, bum, bum... bum, bum... Sentía mariposas en la barriga, era un momento mágico. Sabíamos lo que queríamos, lo deseábamos, lo ansiábamos. Así que sin mas dilación, me baje los pantalones, me senté y eché un zurullo mas grande que la nube Kinton... 

No tiene precio eso de no necesitar papel para limpiarte, que gozada madre mía. Cuando ese chorrito de agua calentita te asea toda la zona anal, escrotal y el frontón; y al poco una tímida ráfaga de airecillo para secarte el cerete cual poniente... Hay que vivirlo para saber que se siente. Tendrá, mas funciones, los hay incluso con música o sonidos del mar, pero no me atreví a pulsar mas botones, eso de que se escuche ruidos mecánicos a 2 centímetros de los huevos, acojona un ídem; como tener a robocop espiándote desde dentro.



I love you, Darling


Ya después de descargar fresquete, límpido y pulcro se va uno a pegarse un homenaje en plan Shogun en un habitáculo (todo tatami, biombos y puertas correderas estilo japones) junto a los demás integrantes del grupo que se alojaban tambien en este hotel; siendo conmigo 11 personas humanas de habla hispanico-andaluza-gaditana.

Nos "sientan" en una especie de silla sin patas, frente a unas bandejitas paticortas que contenían todo lo contenible en productos comestibles (algunos mas raros que otros, pero comestibles al fin y al cabo) y mas que nos habían de traer porque no entraba todo en la bandeja. La cena obviamente era una cena típica japonesa repleta de sashimi, sushi, noseque de cangrejo, ostras, pescado, sopa con ojos, arroz y una especie de wok que prácticamente nos preparamos nosotros en un cuenco con una vela debajo en plan fondeau; y de postre natillas de pescado con tofu. Nos sirvieron tres amables y simpáticas ancianitas, con mas ganas de cachondeo que nosotros mismos (las jodías). Comer lo que es comer, pues... algunos se hartaron mas que otros, el menú no era lo suficientemente digno para el gusto de algunos como fue en mi caso (no puedo con el marisco) pero lo compensamos con una velada llena de jolgorio, risas y cachondeo; simplificando: lo pasamos de putisima madre, sobre todo cuando venia alguna de las lustrosas (de lustros) muchachuelas y se ponían a tocar las palmas al ritmo que nosotros les deciamos "¡¡¡Baila, baila, baila..!!!." Se portaron de lujo las señoras, chapó.



El garito que despues se lo tuvimos que dejar a unos yakuzas


La señora liando el taco, esta juventud...


Estos platos fueron sorteados entre los presentes


Así terminaron algunos, este solo bebió agua

Ya con el estomago en su sitio (algunos lo transportaban en una bolsa de mercadona) nos fuimos cada uno a nuestra habitacion a dormir. Para nuestra sorpresa estaba la habitacion preparadica con sus futones estiraditos listos para el descanso. Aparte la tentacion de mi vera y me fui directo a los baños publicos del hotel. La verdad que se relaja uno muchisimo y se queda lo suficientemente consciente para llegar a la habitacion y pegarse un futonazo en todo los morros y entrar en coma profundo.

Me arrepiento de poner una cama en el dormitorio, esto es mil veces mejor.


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